Y al mar, al Mar

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Cultivos en camino

Este era nuestro nuevo motor, todos estábamos felices porque iríamos a la playa, así que después del agradable baño el mejor desayuno que hemos preparado y una estudiada de mapa para decidir cual era la ruta que tomaríamos, arrancamos por la ruta 41 hacia la 1 que bordea el pacífico. Nuestra idea era devolvernos en el camino a la altura de Santa Bárbra para visitar unas playas que nos habían recomendado, sin embargo después de haber avanzado no creímos prudente regresar hasta muy abajo. Haríamos un desplazamiento lo más horizontal posible cruzando las montañas para llegar a la playa siempre pensando en seguir al norte.

Cruzamos extensos campos, conocimos los cultivos de pistachos, pasamos por viñedos, cultivos de cereza y hasta vimos el lugar donde fabrican las pasas californianas Sun-Maid que compramos para nuestra casa. Pudimos comparar la diferencia de la tierra de nuestro país con ésta, los cultivos de la zona crecen en tierras amarillas, ayudados por irrigación y cantidades de fertilizantes para hacer posible la productividad.

Cruzamos montañas y mas montañas por carreteras secundarias, horas enteras sin un carro mas que el nuestro en la vía. Mi hija pequeña decía “apúrenle que se hace de noche y no hemos visto el mar” la promesa era que a pesar de lo largo del viaje ese día llegaríamos a la playa. Ya se hacía tarde y aunque anochece a las 9 PM y esto ayuda un poco en la posibilidad de continuar, ya era bastante tarde para buscar un campamento en la ciudad a la que llegaríamos.

Port of San Luis – Avila Beach

Todos queríamos dormir y nada que aparecía el mar, pero seguíamos firmes en que ya no este día pero si el siguiente lo primero que verían los ojos de las niñas sería la playa, no alcanzaron a comer y el sueño pudo más que la paciente espera. A las 11:30 Pm llegamos a Ávila beach, buscamos por todo lado y el mar no aparecía, campamentos menos y nuestra última opción era dormir en un parqueadero de RV (carro casas gigantes) a la orilla del mar. Dependíamos de la posibilidad de un cupo y de pagar 40 dólares por parquear nuestro carrito a la orilla de la carretera, cosa que nos aterró.

No se imaginan la cantidad de RVs que estaban parqueados, unas personas que estaban al lado de una fogata nos contaron como era el manejo del lugar y nos dijeron que si había un espacio podíamos parquear sin problema. Ya todo el mundo dormía y nosotros vimos cantidades de espacios para acomodarnos, de hecho subimos y bajamos 2 veces para escoger la mejor opción al lado del mar que no veíamos pero si escuchábamos, hasta que parqueamos entre 2 grandes carros casa.

Esta era la primera vez que íbamos a dormir adentro del carrito, así que comenzamos a tratar de armarlo. Lo primero fue ver cómo sacábamos las 21.000 cosas del carro para poder armarlo.

Nuestro carrito parecía el carrito de mister Bean, mientras Luis jalaba de un lado, yo jalaba del otro y de tanta jaladera arrancamos la silla trasera del riel. Lo que los alemanes inventaron para hacer fácil en nuestras cansadas cabezas se volvió súper complejo, ya no solo era armar la cama sino arreglar el daño con Mia llorando porque no había comido y tenía sueño y las risotadas de Lolita de vernos de cabeza debajo de la silla con todo el equipaje debajo del carro, en las sillas de adelante y una bulla increíble que no es nada oportuna a esa hora cuando ya todos duermen. Éramos el mini carro al lado de estos monstros pero hacíamos ruido por 100.

Algo que no falta en nuestro viaje y que cada vez que pasa me saca la piedra, son las ganas de ir al baño cada vez que arrancamos. Nunca puedo recibir una solicitud de acompañamiento al baño cuando se logra, siempre es cuando ya nos fuimos o cuando no hay la mas mínima posibilidad de que podamos parar.

Entonces eso faltaba y Loli dijo las palabras mágicas, “quiero hacer pipi” fácil, ya estábamos en el campamento así que el baño estaría al lado, pero noooo. Era un campamento de grandes carros que tienen baño o mejor dicho Self-contained (auto contenido), nuestro carrito nos contiene a nosotros ya nuestras maletas y a u pequeño inodoro portátil(patrocinado por extremo) que nos otorga el título Self-contained, la única diferencia es que el contenido del inodoro cae en una bolsa y esta hay que ponerla en algún lado menos adentro si queremos sobrevivir.

NO había baño y no había arboles no nada donde esconderse, sólo carros con tapetes, chimeneas, asadores y mil juguetes parqueados con ventanas que nos miraban por punta y punta. Sin embargo Loli logro hacer pipi al ladito del carro.

Cuando por fin logramos arreglar las camas y remendar el daño, acostamos a las niñas y nos subimos al segundo piso. En ese momento llego un guarda y nos hizo bajar nuevamente, tenía una noticia para darnos y era que los múltiples espacios que vimos para parquear nuestro carrito NO ERAN ESPACIOS, era el antejardín de los RV’s para parquear mas juguetes que se les ocurrieran, osea que estábamos invadiendo propiedad ajena y no existía ningún cupo para nosotros ¡No lo podíamos creer!.

Fue tal la cara de angustia, que el señor nos dijo que frescos, pero que pagáramos los USD 40 y que mañana a primera hora antes de que alguien se despertara debíamos salir.

Inodoro Portátil – Cortesía de Extremo

Esa fué una gran noticia pues no tendríamos que desbaratar nuevamente el carro  despertar a las niñas, después de tanto embolate nos dormimos profundamente.

El mar el mar… fue una sonora despertada con el ruido de las olas y Mía que también quería hacer pipi,  aun nadie había abierto los ojos así que regamos el antejardín de los vecinos. Luis y yo empezamos a organizar y ahora el turno fue para nosotros, las ganas de hacer pipi, nunca habían sido aterradoras, sólo hasta este momento donde ya la gente estaba alrededor. Fue aquí donde debuto el inodoro portátil y muy en la mitad del carrito armamos nuestro baño, con cuidado de que la bolsa no estuviera rota nos salvo a los dos de una vejiga rota, casi tenemos mas historia con la ida al baño, porque a Luis se le soltó la bolsa abierta en el tapete. Gracias a Dios la cogió en el aire y salimos invictos.

Ya estábamos listos para salir y nos llego el guarda, esta vez eran 2 más amigables y nos alertaron nuevamente de nuestro delito, sin embargo al vernos con las niñas les dio fue lástima y nos devolvieron la plata que nos había arecido la peor invertida, aparte de eso nos mandaron de queridos para una playa buenísima donde estaríamos muy cómodos.

Arrancamos para Pismo Beach.

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