Pismo Beach: paraíso de la gasolina

Por fin en una playa, la entrada para dormir nos costo 10 dólares. A pesar de haber sido una playa recomendada por gente de la zona, la guarda parques nos advirtió que entrábamos en el carro y a dormir bajo nuestra responsabilidad, ya que podíamos quedar enterrados en las dunas de arena.

Bajo nuestra responsabilidad y sintiéndonos muy seguros de lo que nuestro carrito sería capas de hacer entramos a las dunas, optimistas de encontrar el mejor lugar en la playa. Encontramos una autopista de tres carriles al lado del mar, la arena tenía huella sobre huella y la playa estaba totalmente compacta.

De pronto se abrió el horizonte y que sorpresa tan indescriptible, miles de carros , cuatri motos, motos, y toda suerte de aparatos (juguetes) de adultos. Esto no era una playa, era una pista de todo artículo que funcione con gasolina y ojalá con doble bajo y demás.
Me sentí desubicada, lo que sería un parque natural era más bien un parque de ruido, velocidad, montañas de arena que viéndolo bien era un paraíso, el paraíso soñado de muchos de nuestros amigos. Seguimos manejando por la autopista viendo en que lugar podríamos caber nosotros, pero no me creerán fueron mas o menos 15 min sin parar y no había espacio, habían trailers llenos de aparatos y sus dueños tomando cerveza y disfrutando al máximo.
Tratamos de ir al último rincón posible pero de pronto no andábamos, el carro estaba enterrado en la arena y la pregunta inmediata fue “¿ahora que hacemos?”, la respuesta “Jumm”, nos sentimos como cuando la mamá advierte algo y pasa que sus palabras son ¡Se le Dijo y no hizo caso¡  pero ya que… yo pensé de una que el chistecito tendría solución pero a alto precio.

No alcanzamos a pensar mucho y el MAN de la camioneta Dodge Ram llegó con sus secuaces.

Salieron exactamente en donde uno se entierra y ofrecieron su ayuda, la pinta era miedosa pero ante la dificultad todos dijimos que si. Se bajaron 3 cuates gigantes y en menos de lo que canta un gallo estábamos amarrados a su kit de arrastre de turista desubicado enterrado. Yo le dije a Luis, aliste la platica porque este debe ser el trabajo de los amigos, se parquean al lado de la arena blandita y se deben hacer buena platica con el negocito. La vida cada día me enseña mas y mas cuando quedarme callada y no desconfiar y esta era otra de esas veces, apenas estábamos en suelo firme los amigos nos guiaron a donde deberíamos hacernos y se despidieron amablemente de nosotros, el Man era solo un vacan!!

Nos devolvimos ya no tan venturosos a lo pandito jeje, y nos acomodamos al lado de un alquiladero de buggies a disfrutar de otra manera el paisaje.
Yo no comente mucho pero por mas que trataba no me sintonizaba con el entorno, las niñas no podían pasar al mar porque entre el carro y el mar en vez de haber gente en la playa había carros andando a toda velocidad como en un París Dakar, a pesar de esto me regrese a mis épocas de cuatri moto  y ponerme en la onda del lugar. Sacamos las sillas, el techo del carro, la carpa y nos dispusimos para pasar un día y una noche en Pismo beach.

Llego la hora del almuerzo cocinamos en el carrito, las niñas estaban exhaustas del sol y el viento (yo no sabía que a pesar del intenso sol en estos lares el viento es tan frío que toca ponerse chaqueta para lograr estar afuera). Cuando entramos al carrito fue como estar nuevamente en casa, sentimos todos una comodidad increíble, las niñas se subieron al segundo piso y no querían bajar mas y nosotros al son de un Margarita acomodábamos nuestros ojos a un poco de sobra y un tanto menos de arena. De pronto supe lo que era el desierto, el viento era tan fuerte que nos toco desarmar el techo que estaba al borde de arrancarse y ha empezado a volar arena por los aires, con nuestro carro cerrado aun estábamos a salvo, pero ya no podíamos bajarnos. Cada que abríamos la puerta el pobre carro quedaba con arena en cada parte visible y las llantas se comenzaron a enterrar.

Todos nuestros vecinos tenían unas tablas de madera que ponían en sus llantas para parar el viento y la arena y ellos se cubrían detrás de sus mega remolques, para ellos la diversión no paraba.

Acá adentro sólo nos mirábamos con carita de ¿nos quedamos o nos vamos?, hasta el momento la playa no había sido lo soñado ni lo esperado. De pronto tuve un acto de valentía y yo dije, empaquemos… Nadie se opuso y aunque no nos habíamos repuesto de la viajadera al mar y de una noche bien corta en la playa de los RV´s, pensamos que cualquier cosa podía ser mejor que tragar arena el resto del día y oler exostos del goce de otros.
Acá íbamos, felices de no tener que quedarnos, muertos de la risa y dispuestos a cualquier otra cosa que se nos atravesara en el camino, cada experiencia tan diferente pero tan enriquecedora.

Pensarán que es una mala anécdota, para nosotros fue increíble, chistosa y divertida. Que buena playa para recomendar a muchos de nuestros amigos y familiares, recordamos a los KTM, 44, cuatris, enduro y demás, apunten el nombre porque realmente es lo máximo!!!

Tomamos la carretera a la montaña nuevamente pero esta vez bordeando el mar (Big Sur Ruta 1), que vía mas deslumbrante. La costa nos recibió con una bienvenida por una colonia de elefantes marinos que estaban retozando en el atardecer de la playa.
El mar pacifico en su máxima expresión, fuerte, revuelto y estrellando cada acantilado con una fuerza imponente. Éste es el ar en que crecí, recordé las fuertes mareas del Choncho (pacifico colombiano) y las pecas en alta mar con mi papá y mi hermano, claro que esta vez no quería esta allá abajo con mis hijas pequeñas en la lancha en que salíamos en nuestra época. La mejor del mundo con el mejor capitán y los mejores acompañantes, pero ahora con hijas pequeñas ya no me animo. Esto me recordó momentos que jamás se borraran de nuestras vidas, momentos que nos marcaron para siempre y nos han motivado a seguir acercándonos a lo que la naturaleza nos puede brindar. Esta vez en otro lugar y espacio desde mucho más al norte,  en familia, haciendo crecer los ahorros que no son muchos, pero suficientes para ser felices y conocer lo que más podamos.

La espera y la paz-ciencia apremia, cuando ya anochecía logramos encontrar un parque espectacular en playa alta, aunque todos decían Full decidimos entrar a dar una vueltica y había un espacio (de 45 dólares la noche). Era nuestro, ya no podíamos dar con otra cosa extraña, necesitábamos estar cómodos y tranquilos. Se me olvidaba decirles que a hoy no nos habíamos bañado (5 días) desde que salimos de Los Ángeles, el temita del agua dificilito, ya empezaba yo a NECESITAR bañarme, aunque súper lindo el parque y los inodoros súper limpios no había ducha.

Nosotros nunca nos varamos y ante la falta de ducha decidimos  calentar agua ponerla en una botella Nalgene y en los baños entrabamos con jabón y en medio de mil maromas nos lavábamos  lo necesario.
Kirk Creek, que lugar tan bello, lleno de carpas y gente chévere, aventureros, hippies, viajeros y demás vacanes.

Fue un resto de tarde agradable, prendimos fogata y cocinamos con dedicación. Nos sentíamos en el cielo, buen clima, buena compañía y buen augurio de viaje.

Al otro día nos acicalamos con entusiasmo,  las niñas nos peinamos y con agua en la cabeza , crema y perfume quedamos como nuevas para seguir viajando, esta vez a Monterey a darnos un toque de civilización con acuario y todo.

 

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