El agua hace la diferencia

No sé que sería de nosotros sin los ríos, lagos y mares que nos han acompañado en éste recorrido, todos ellos tienen algo en común que me encantaría ver en nuestro querido país. Aguas puras, limpias, aguas que nos invitan a nadar, emanan vida, albergan cientos de animales que descansan tan placidos como nosotros cada vez que encontramos un espacio donde pasar la noche.

No es extraño ver agua a donde quiera que vayamos, el mar recibe muchos ríos que vienen de las montañas y en estas desembocaduras se genera un habitad que alberga focas, leones, ballenas y muchos peces que sirven de alimento a animales y a nosotros mismos. Otra parte importante de nuestro viaje ha sido lograr disfrutar de las carreteras, disfrutar del paisaje y conocer desde el carro. Aunque tenemos tiempo, no alcanzaría para parar en cada parque del estado, parque natural o simplemente mirador que esta en nuestra ruta.
California cuenta con una cantidad impresionante de espacios naturales para el disfrute de la comunidad, todos estos lugares tienen como mínimo un baño (sin ducha), lo cual garantiza que el espacio por el que caminamos no esta invadido de desechos humanos, realmente son caminos y espacios que de no ser por la demarcación de la ruta, parecería que nadie estuvo antes ahí.
Ya hemos recorrido gran parte del estado y puedo hacer una observación general de esta área, realmente es un recorrido para recomendar, mucha gente en el verano pero hay muchos parques, agua pura por donde miren, verde en todas sus formas y tamaños,  mar, rocas y naturaleza, casi un idílico.

Creo que sería mas perfecto sino fuera acá, nos encantaría estar hablando de Colombia, de sus ríos, de su naturaleza, de la cantidad de gente que sale a disfrutar los espacios naturales que nuestro país nos ofrece, nos gustaría estar saliendo de paseo de olla al Río Bogotá o cualquier otro con los kayaks, la canoa en el techo y encontrar espacios para compartir con la humanidad (hablando de seres humanos). Como sería de bueno bajarse del carro y que las niñas encontrara plan en cualquier charco con cualquier niño, resulta que en estos espacios naturales cuando son públicos podemos compartir como iguales que somos en realidad. Sería bueno también no tener miedo de bañarse en el río por su contaminación o poder dejar el campamento montado mientras se recorre el bosque sin miedo a que cuando volvamos no haya nada.
Realmente somos buscadores de naturaleza y en ella nos desenvolvemos mejor que en la ciudad, aunque a veces viajamos a hoteles y vamos a restaurantes buenos creo que nuestro gran disfrute esta al aire libre, nos gustaría que nuestro estado nos ayudara a tener espacios mejor administrados para el goce de todos, que nosotros los colombianos aprendiéramos a cuidar, a respetar la vida en todo su sentido, apreciar lo que tenemos y a poner más empeño en el desarrollo y preservación del agua,  los bosques y la selva.

La última vez que estuve en Cali, quise mostrarle a  Luis y a las niñas una pequeña parte del Chocó, una zona que mi mente la recuerda centímetro a centímetro ya que tuve la fortuna de vivirla . Es de esos lugares que recuerdo con nostalgia y que ahora que soy grande quisiera compartir con mi familia. Lastimosamente en nuestro recorrido hacia Buenaventura encontramos varias cosas que ya no hacían parte de mi recuerdo. Una zona totalmente deprimida por la violencia que vivió, el Río Dagua que bordea la carretera principal ya no era río, esta imagen fue tan impactante como ver matar a una persona en la cara.

Esta vez era el asesinato del Río y sus asesinos andaban tan impunes al lado de una carretera principal por donde se mueve toda la carga que entra por el mar al sur del país y nadie hacía nada. Sacaban oro y tumbaban la selva y por donde pasaban se acababa el río, de ser un agua prístina ya no es más que montículos de piedra, cambuches de personas que duermen a la rivera del río buscando trabajo en la extracción del oro, maquinaria pesada, explosiones en la montaña, arboles cayendo y con seguridad ya no queda ni un pez porque las aguas que antes regaban las laderas del Río Dagua están cargadas de mercurio y toda clase de desechos de la minería (legal o ilegal no sabremos).
Lo único que sé, es que ese río me dio muchos momentos felices, charcos, saltos y refrescadas que quedaran solo en mi mente, porque ya no las pude compartir con mi familia. Me siento en deuda con una selva que pide ayuda, que me dio lo que soy hoy y que formo gran parte de mi amor por la naturaleza. Cómo explicarles a quienes ven la riqueza en una pieza de oro, la miseria que queda del proceso de su extracción inadecuada? Como hacer algo cuando no somos parte de quienes lideran nuestro país?.
Con éste recuento y la vista que tengo en éste momento no sé que sentir, rabia, impotencia o tristeza o a lo mejor es una combinación de todo. Ahí les dejo la inquietud para ver si alguien sabe que podemos hacer!!

Volviendo al viaje, llegamos nuevamente a un campamento en el mar que hasta ahora no había sido muy bondadoso con nosotros. Ahora nuestro camp era un espacio muy amplio lleno de carros grandes y campamentos con un montaje un poco sobre dimensionado. Las personas se preparaban para celebrar el 4 de julio como se acostumbra acá y llevaban toda suerte de elementos incluyendo la bandera que no puede faltar.
Nuestros vecinos eran chinos y se encargaron de abrirnos una ventana a lo que es la China en su esencia, comida, cantidad de gente en un mismo espacio, decoración y costumbres. El contraste con la experiencia que veníamos viviendo fue impactante, olor a repollo hervido desde las 7 de la mañana, olla arrocera conectada a un ensamble de extensiones que alimentaba a la olla que vivía en el piso al lado de un charco lleno de desperdicios. Esta también servía de conexión para el resto de artefactos que daban comodidad a la familia.

Nosotros decidimos encapsularnos, recuperar nuestra mesa que ya hacía parte del campamento de ellos y disfrutar de la vista de la playa que esta vez no tenía tanto viento y a cambió si una vista increíble con el sol cayendo.
Este campamento fue bien particular, me encontré 40 dólares que con angustia recogí pensando lo correcta que es la gente acá, sin embargo después de analizar la situación vimos que si no los recogíamos otro lo haría, no había forma de que su dueño los recuperara. A la mañana siguiente nos bañamos en las duchas que funcionan con monedas y fue Luis el suertudo que al meter la moneda de él desatoro la maquina que se había tragado la de otros cristianos que había perdido la posibilidad de baño y le salió gratis la limpiadita.

Íbamos con suerte así que para concluir la mañana de empaque y retirada los vecinos chinos quisieron compartir la suerte que ellos habían tenido en su pesca de la mañana, un canastado de erizos negros que comerían con el desayuno y que amablemente querían compartir gracias a Dios sólo con Luis.
Luis es de la política de probar todo y no despreciar a las personas que nos ofrecen su alimento, entonces le figuró comerse esa vaina cruda antes de tan siquiera haber probado nuestro café de la mañana. Me pareció tan inmundo que se me revolvieron las tripas de ver a  estas personas partiendo los erizos, parecían depredadores de cualquier cosa que se moviera en el mar y pudiera sacar cantidades para alimentar a su prole. No es más que una diferencia cultural, ellos disfrutaban al máximo y comentaron lo costoso que sería comer en un restaurante lo que su pesca les había dado.
No antes de que Luis se lavara la boca arrancamos en nuestro Lady bug (carrito) que ha sido admirado por muchos, nadie puede creer que sea tan perfecto y proporcione tanta comodidad en un espacio como el que tiene.

Buscando más suerte en el camino continuamos hacia algún lugar al norte que fuera chévere para estar, bordeando el mar llegamos a Mendocino un pueblito bonito al lado del mar, parecía que el tiempo se hubiera detenido, casas en madera estilo victoriano (creo) y algo de mezcla con el oeste. No nos detuvimos mucho tiempo, solo dimos una vuelta.
La Redwood Highway 101 a la montaña era nuestro objetivo, dejaríamos por un tiempo el mar para buscar los majestuosos Redwoods que en este camino se hacen mas grandes, bordeamos un rio todo el tiempo que a nuestro andar generaba  una industria de turismo increíble, hostales a lado y lado, parques, gente remando, otros flotando y otros simplemente retozando en las playas cual leones marinos. Que envidia tan infinita, las niñas y yo hacíamos barra para parar en algún lugar que como requisito tuviera playa en el río.

No habiendo recorrido las millas necesarias pero si con muchas ganas de agua y la posibilidad de hacer lo que queramos, paramos en Richardson Grove un parque estatal que tenía unas playas espectaculares y un río muy clarito sin mucha corriente. Como veníamos con suerte, resultó que había un espacio para nosotros, uno muy bonito cerca del charco.
Este lugar fue de mucho goce, el río, una bella caminata por entre los redwoods que no resulto ser como Luis y yo pensábamos, ya que las niñas decidieron en este momento no querer caminar y segundo pelear bajo la majestuosidad del bosque. Creo que de alguna manera querían ser ellas en centro de atracción y encararon una lucha directa entre ellas y aquellos arboles que nos dejaban sin palabras y les quitaban el protagonismo.
Pasamos 2 noches incluyendo el 4 de julio en este campamento, conocimos a una linda familia vecina con su hija Alexia quien compartió con nuestras hijas una agradable tarde que terminaría en fogata comiendo Smores (sándwich de marshmallow con chocolate hershey´s  y galleta), que sus padres trajeron para hablar un rato de nuestras vidas al lado del fuego con una copa de vino.

Ya renovados, remojados y con las asperezas del berrinche de las niñas superadas, hicimos un gran asado en nuestro Bbq portátil mientras los americanos celebraban su independencia. Como ya es habitual empacamos y arrancamos, cada vez lo hacemos mejor y en menos tiempo, pero ahora el carrito ya tiene un orden específico y cualquier cosa que busquemos tiene un espacio asignado. Ya se parece mas a nuestra casa.

Hemos tratado de no andar por grandes autopistas sino tomar las carreteras escénicas, carreteras que llegan al mismo lugar aunque son más pequeñas y demoradas tienen una vista incomparable.  En el camino pasamos por Humbolt forest y caminamos algunos caminos demarcados, no muy largos pero si muy lindos, esta vez tampoco salimos invictos de la pataleta protagonizada por las niñas y con un poco de indignación quisimos que existiera un lugar para depositarlas por 2 días y poder estar en silencio en el bosque de redwoods.
Sólo un sueño porque no hay tal y es parte de lo que tendríamos que soportar al decidir viajar con niños, hay momentos de cansancio general otros de no tanta perfección pero tenemos que encontrar el equilibrio entre todos para no enloquecer y sacar provecho de las experiencias (nada fácil).
Bajo recomendaciones de algún guarda parques fuimos a buscar a las ballenas en el río Klamath, una vuelta bastante larga pero importante, ya le hemos hecho viaje a las ballenas Yubarta en Colombia y ahora tendríamos que hacerlo en esta zona que alberga en algunas ocasiones a las ballenas grises con sus ballenatos en el río. Me pareció bien simpático pensar la escena de nosotros bañándonos en el rio y  de pronto una gigante ballena expulsando agua. Hubiera sido el fin de todos, cero que hubiéramos caído con un infarto, a que ballena se le ocurre nadar en el río!!

Pues a esta se le ocurrió y cuando llegamos había una gente mirando por el lado de la carretera a la ballena gris que se paseaba imponente de arriba abajo del río. A cada salida yo gritaba de felicidad, Loli decía que yo parecía una niña, como les contaba pocas cosas me deleitan tanto como de deleita la naturaleza y ver a este animal tan grande en un espacio tan pequeño era realmente impresionante.
Majestuosidad en toda su expresión, nadaba feliz y segura en el agua limpia y nos llenaba a todos los que estábamos ahí de alegría, otro momento para recordar cuan pequeños somos y lo grandes que nos creemos en algunos momento. Buen final para éste día

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