Un amigo hace la diferencia.

Este viernes teníamos que andar, mucho pero mucho.
Cuando nos decidimos a llegar a algún lugar, no importa cuan lejos estemos, parte de lo que tratamos lograr es cumplir el itinerario que nos planteamos la noche anterior.
Creo que es importante tener algo de orden en medio del espacio y el tiempo. Saber a donde debemos llegar en el día nos brinda un norte y una nueva ilusión.

En la medida que pasa el viaje y que el tiempo pasa los paisajes comienzan a ser repetitivos en medio de su variedad, todo es tan lindo que a veces nos acostumbramos fácilmente a la belleza y olvidamos maravillarnos. Por esto me gusta moverme, cambiar de formas de colores y de entornos, ya era hora de dejar la nieve y el gran bosque ahora queríamos fiesta, amigos, algo de diversión con conocidos.

En realidad éste viaje ha tenido un componente interesante y es que estamos conociendo algunos de los compañeros de trabajo de Luis, ahora con familia a bordo, así que nuestro objetivo en Eugene era pasar un tiempo diferente, mas acompañado.
No habíamos salido cuando nuestro celular emitió el sonido clásico de haber encontrado señal y a continuación el mensaje del amigo que decía que no estaría en su casa en todo el fin de semana, tendría que trabajar en la feria County Fair en un puesto de sushi todo el fin de semana. Esta noticia no era muy buena ya que pensábamos llegar a su casa y como les dije tener dos días de fiesta relajados con el amigo.

Los ánimos se bajaron un poco, pero siempre tenemos el plan B, nuestro carrito es el desvare de cualquier ocasión y la ventaja es que si llegamos a un lugar y no hay espacio, esta aburrido, hace frio o calor  o cualquier cosa que se les ocurra. Nos vamos o nos quedamos, no hay nada que no logremos, es nuestra casa.
Sorprendentemente llegamos a Eugene y Roger nos esperaba, no en su casa sino en la feria, nos había dejado llaves para acomodarnos y hacer lo que quisiéramos en su casa así el o su esposa Anny no estuvieran, cosa loca que yo no haría.

Desde nuestra llegada encontramos en su casa un lindo hogar, una casita cálida con varias particularidades. La primera, cientos de abejas en la entrada  que parecen cuidar la casa, son unas inquilinas que fabrican la miel de esta familia y son alimentadas por ellos.

La segunda, un sótano que parece de película de terror donde siempre encuentran el entierro del espanto que asusta en la casa. Tercero, bicicletas, kayaks, skis y toda suerte de artículos para pasarla bueno en cualquier terreno.
Esta es una familia particular y modelo en muchas cosas, primero no usan carro aunque tienen 2, se transportan en bicicletas para generar menos impacto y mantenerse en forma.

No usan plástico, empaques, compran en súper mercados increíbles a los cuales uno lleva su empaque usado y lo rellena, la comida la venden como en los graneros o en la plaza a la que iban nuestras abuelas, obviamente con un diseño diferente contenedores modernos y demás.

No van nunca a un Walmart ni a grandes cadenas, están convencidos de comprar productos hechos en el país y apoyar a las empresas pequeñas o medianas de los habitantes de su ciudad. Esto lo hemos visto en cantidades de personas de éste país, la gente cada vez mas esta volviendo su consumo hacia lo pequeño y local, siendo consiente en su comprar y aunque muchas veces paguen más prefieren el mercado justo, apoyar al amigo y generar una economía en cadena que activa a las ciudades, pequeños fabricantes y hace contrapeso a las grandes cadenas. Realmente en la medida que las economías locales se fortalecen la gente vive mejor y tiene mayor capacidad económica para continuar el círculo de bienestar.

Ésta forma la hemos tratado de aplicar al máximo, sin embargo cuando lleguemos seré mas intensiva y pensante en mi comprar, voy a ensayar la plaza y vamos a ver si hay algún granero. Lo difícil es el tema de los jabones, shampoo y encontrar comida de buena calidad comercializada de una forma más sostenible.
Otra cosa muy simpática fue el manejo del agua, realmente son personas de tratan de generar la menor huella en el planeta y tener una vida muy sana.

Nos pusimos muy cómodos y aprovechamos para lavar toda la ropa y organizarnos un poco, en la noche Roger vino para saludarnos y llevarnos al otro día a la feria con el. Nos tomamos unos vinos y entendimos porque tenían que trabajar todo el fin de semana. Nuevamente una causa justa, todo lo que vendan en la feria sería donado a una fundación local, otra parte a una fundación internacional y otra parte a la compra y lavado de los platos que se usan en la feria para no generar desechos. Increíble serán alguna clase de súper héroes o seres fugados de otro planeta? O más bien personas consientes e intencionales de su actuar y convivir.La familia hippie.

Al otro día nos pusimos la pinta hippie, nada diferente a la de siempre y tomamos el bus para llegar al County Fair, ésta es una de las ferias mas tradicionales de su forma, fue creada en la época de los inicios del hipismo y aún existe con gran afluencia de personas y es realmente esperada por todos.  El bus fue el primer contacto con lo que estaríamos próximos a vivir, personas de todo tipo con las pintas mas raras, locas y destapadas que jamás veríamos en otro lugar. Un buen inicio de aclimatación para lo que venía.

Las niñas estaban maravilladas de los colores, la diferencia y aterradoramente receptivas a lo que nunca habían visto, en éste momento corroboré que los tapujos y formalismos son un tema netamente social que se nos a inculcado y que nos impide aceptar las diferencias y la diversidad de estilos.

Aunque cada persona tenía una forma diferente todos compartían un mismo respeto hacia los demás, no había agresión y las reglas habituales no eran las que existían en este lugar. sin embargo nunca había estado en un sitio público con tanta gente diferente, en realidades diferentes y no ver un roce o una pelea entre las personas. Puro peace and love como diría mi hija Mia!!!

La bienvenida nos la dieron sanqueros, bailarines y gente muy feliz que saludaba a cada bus que llegaba con mas gente. Aproximadamente 30.000 personas albergarían este día, al principio tuve miedo de la cantidad de gente lo que pudieran ver las niñas y claramente mi pensamiento cerrado y protector me tenía alerta para salir corriendo apenas viera la primera locura. La sorpresa fue como les contaba que encontramos un mundo súper divertido, lleno de colores, música. Bailarines y personas que expresaban en su vestimenta, no vestimenta, tatuajes, dibujos o cualquier forma de expresión su conexión con la tierra y con los seres humanos.

Los puestos de venta eran espectaculares, stands de madera, adornos orgánicos 100% y los productos salidos de lo normal. Artesanos de verdad con ideas diferentes e ingeniosas. Granjeros con propuestas diferentes y alternativas para el mejoramiento de los alimentos. Energía solar en cada rincón, energía humana, eficiencia para minimizar el impacto nuestro en la tierra.

La comida lo máximo, todo artesanal, galletas rústicas, helados hechos a mano  todo orgánico, sin venenos y proveniente de un mercado justo.

Los platos y vasos de la feria se llevaban  al centro de lavado, así que no vimos desechables, mugre en el piso o desechos plásticos. Lo que parecía plástico eran platos de mazorca o vasos que de igual manera eran mínimos.
Creo que desde la mañana no paramos de caminar ni un minuto, particularmente mis hijas nunca se quejaron de caminar, estaban tan alucinadas que no musitaban. A veces me jalaban el pantalón para mostrarme algo diferente mas nunca aterradas, como sería que Loli e dijo “mami por que no te quitas la camisa y te pintas como las señoras?” je,je.

La desinhibición absoluta del cuerpo humano, apenas lógico… Gordas, re gordas, flacas, flacuchentas, con sus respectivas te&/(). Escurridas, grandes, pequeñas, bonitas feas. Hombres, mujeres unos no tan hombres y unas mujeres no tan mujeres. En fin no se que mas describir. Sin embargo todos eran cuerpos que poseían personas, seres humanos. Créanme que llegue en ese momento a entender la estupidez que podemos albergar en nuestras cabezas, el mensaje de la perfección corporal y la falta de inteligencia interna.

A lo mejor yo hubiera sido hippie en la época de mis papás, el espíritu y la energía que nos brindó esta feria alimento nuestros  ojos, el cerebro se nos extasió de imágenes y mensajes nutritivos para dejar una inquietud acerca de nuestro convivir.

A la tarde después de haber recorrido cada rincón de éste lugar, haber tomado cientos de fotos y con las niñas agotadas, nos devolvimos a la ciudad sin nuestro amigo, que tendría que terminar con su labor social del fin de semana.

Nos tomamos el domingo sabático, para poder trabajar un poco, responder mensajes, hablar con la familia y planear nuestro recorte de viaje. A estas alturas y con las millas excedidas nos toco mirar el mapa y hacer algunos ajustes. Ya habíamos cambiado nuestro itinerario y Roger sedujo nuestra cabeza con unos planes muy divertidos si nos quedábamos 2 días más en su casa.
Nos iríamos a al Mckenzie river a bajarlo e un  Mckenzie boat y Luis volvería a kayakear después de varios años de no bajar rápidos en Colombia. Al día siguiente iríamos a navegar en un velero de regatas y pasar un día de relax. Cómo decir que no?.
Acostumbrados ya a nuestros espacios silvestres donde todo es perfección, nos encontramos en el parque de enfrente de la casa algo no tan perfecto y que muestra la cruda realidad que viven los norte americanos en las ciudades.

Apenas llegamos vimos una familia numerosa jugando y corriendo. Sin embargo cuando detalle lo que pasaba no pude entender, una mamá con 9 hijos. Todos compartían un vaso de gaseosa y todas las mujeres de la familia estaban embarazadas. El punto es que la menor era una niña de 10 años y  la mayor por ahí de 17.

Fue bastante impactante ver a estas niñas cargando sus barrigas y entender cómo podía pasar esto en un país tan organizado y con el nivel de exceso a educación que dicen tener. Al igual que en nuestro país estas son personas que no lograron un espacio diferente y por consiguiente sus hijos heredaron la vida de sus mamás. Después nos contaría Roger que el trabaja con estas familias en The River House para brindarles posibilidades.

The River House o la casa del río, es un centro de educación al aire libre, establecido por la ciudad de Eugene como parte de un esfuerzo para reconectar a los niños de la ciudad con la naturales y para promover las actividades al aire libre.
Esta es la parte bonita del cuento, la ciudad mantiene un centro dedicado a la reconexión de los niños con la naturaleza. Claramente no de queridos ni porque el alcalde sea deportista, sino porque los estudios han demostrado lo crítico que es para la salud de los niños y la población (síndrome de déficit de naturaleza) el estar alejados de la tierra y el aire libre.
Lo que Luis hace con OpEPA en Colombia autofinanciándose acá lo apoya la ciudad y lo valora como un proyecto de suma importancia. El presupuesto que tienen para compra de equipos y las donaciones que reciben de la empresa privada son increíbles. La conciencia por el contacto con la naturaleza es espectacular, obviamente los instructores, equipos y demás cuentan con las certificaciones de los más altos estándares de la industria lo cual marca una diferencia increíble a lo que la mayoría de empresas nos ofrecen en Colombia para mandar a nuestros hijos en las famosas excursiones de colegio.
Roger es el jefe de esta empresa y por consiguiente cuenta con todos los juguetes para pasar unos días agradables al aire libre.

El Mackenzie River Boat
El Río, lo máximo!! Nos divertimos cantidades en los rápidos y Luis aunque un poco oxidado nos demostró que kayakear es como la bicicleta, nunca se olvida. Loli se dio sus primeros pinitos en el kayak y le brotaba orgullo por sus ojos, a lo mejor tendremos una kayakera en la familia. El velero fue otra gran experiencia llegamos a una isla con árboles cargados de cerezas, manzanas y nueces, volví a mis días en los que me encaramaba en el árbol a comer y comer hasta no poder más.
Que buenos días, mucho disfrute de las niñas, tuvimos espacio para hablar, compartir nuestras vidas y conocer a unas grandes personas. Fue una partida con dolor de ambas partes, ya no podíamos quedarnos más tiempo y ni los planes mas alucinantes ni la hospitalidad y cercanía de esta familia dejaron que nuestras ganas de ver mas cosas nos detuvieran.
Aún hoy las niñas y nosotros recordamos los días y las experiencias vividas con Roger.
Eugene una buena ciudad para el aire libre, la casa del río mucho parche!!

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